Adicción al ejercicio

Adicción al ejercicio

Un cuadro a menudo no diagnosticado; ¿cuáles son las herramientas clínicas para reconocerlo?

 

Lo que necesita saber

  • La adicción al ejercicio podría formar parte de un trastorno alimentario más amplio o puede ocurrir de forma aislada.
  • La incapacidad para detener o reducir el ejercicio, por ejemplo en respuesta a una lesión, puede indicar adicción.
  • El tratamiento sigue ampliamente los principios del tratamiento de otras adicciones, por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual y la reprogramación del ejercicio.

El ejercicio tiene numerosos beneficios para la salud y generalmente se considera un comportamiento positivo, por lo que los pacientes y los médicos pueden pasar por alto los peligros del ejercicio excesivo y de la adicción. Este artículo explora cómo los profesionales de la salud pueden reconocer y comprender los riesgos de la adicción al ejercicio primaria.

Detalles de la búsqueda bibliográfica

Se realizaron búsquedas en PubMed y PsychINFO utilizando los términos “adicción al ejercicio”, “dependencia del ejercicio” y “ejercicio excesivo” para revisiones sistemáticas y estudios experimentales, transversales y de casos. La calidad general de la evidencia para esta área es modesta con la dependencia de estudios descriptivos y observacionales. Existen pocos ensayos controlados y diseños experimentales.

¿Qué es la adicción al ejercicio?

Aunque la adicción al ejercicio no está oficialmente clasificada como un trastorno de salud mental, se caracteriza por efectos negativos similares en la salud emocional y social como otras adicciones. La adicción primaria al ejercicio difiere del ejercicio excesivo visto en personas con trastornos alimentarios (también conocido como adicción al ejercicio secundaria), en la que el ejercicio representa un medio para controlar el peso.

¿Qué tan común es?

No existen estimaciones de prevalencia en la población general. Debido a la falta de investigación sostenida y metodológicamente rigurosa, los criterios diagnósticos no están bien definidos ni validados. Algunos estudios observacionales muestran que los síntomas de la adicción al ejercicio varían entre 0,3% y 0,5% en la población general, mientras que entre los ejercitadores regulares oscila entre 1,9% y 3,2%.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Los estudios basados ​​en cuestionarios identifican varios factores de riesgo para la adicción al ejercicio. Se ha observado una relación positiva con otras adicciones conductuales, como las compras y la adicción a Internet. Las personas que se identifican fuertemente como ejercitantes y tienen baja autoestima están más expuestas. Los individuos con tendencias de ansiedad, impulsividad y extroversión tienen un mayor riesgo de adicción al ejercicio.

Los hombres y las mujeres están igualmente en riesgo, pero en los hombres es más frecuente la adicción primaria al ejercicio y en las mujeres es más frecuente la adicción al ejercicio secundaria.8; 10 Estudios de muestras convenientes revelan que el riesgo de adicción al ejercicio varía según la actividad física5, como 25% en corredores y 30% en triatletas.

¿Cómo se presentan los pacientes?

Las personas que realizan en grandes cantidades de ejercicio pueden reportar lesiones por sobreuso (tales como fractura por estrés y tendinopatía), anemia, amenorrea u otros síntomas de disfunción endocrina, metabólica o inmunológica. Indicadores de sobreentrenamiento -como disminuciones inexplicables en el rendimiento, fatiga persistente y trastornos del sueño.

Los pacientes pueden continuar ejercitando a pesar de tener una lesión o enfermedad y renunciar a las obligaciones sociales, profesionales y familiares para realizar sus rutinas de ejercicio. Los pacientes pueden reportar efectos de abstinencia cuando su horario de ejercicio es interrumpido -como la incapacidad para dormir y concentrarse, inquietud, ansiedad, tristeza o irritabilidad. Los síntomas pueden exacerbarse cuando se pide a los pacientes que limiten o se abstengan del ejercicio (como durante la recuperación de una lesión).

La adicción al ejercicio no debe confundirse con un alto nivel de compromiso con una actividad física o un hábito saludable. Las lesiones por sobreuso y sobreentrenamiento ocurren regularmente en atletas ambiciosos pero no adictos. Los adictos al ejercicio se distinguen de otros ejercitadores de alto volumen cuyo deseo intrínseco de ejercer está bajo control y que no suele provocar trastornos emocionales, sociales u ocupacionales.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en el juicio clínico. Para ayudar, los médicos pueden examinar a los pacientes para entender los factores motivadores detrás de su régimen de entrenamiento, su conexión emocional con el ejercicio y cómo influye en otros aspectos de su vida.

¿Cómo debe es tratado?

Hay escasa literatura sobre el tratamiento de la adicción al ejercicio. Como con la mayoría de las adicciones conductuales, la terapia cognitivo-conductual y la terapia conductual dialéctica se recomiendan para reestructurar las creencias desadaptativas sobre el ejercicio y para manejar los trastornos del estado de ánimo.

El objetivo de la terapia no es evitar que el paciente se ejercite sino ayudarlo a reconocer el comportamiento adictivo y reducir la rigidez de su rutina del ejercicio. La identificación temprana puede permitir una pronta intervención antes de que el ejercicio compulsivo conduzca a un trastorno alimentario o a patologías físicas asociadas con el ejercicio excesivo como las lesiones, las arritmias y la fibrosis miocárdica o la osteoporosis.

Además de informar al paciente acerca de estos riesgos, analice la cantidad adecuada de ejercicio para los beneficios para la salud de acuerdo con las directrices establecidas por el Colegio Americano de Medicina Deportiva y por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Usted puede trabajar con el paciente para desarrollar metas “SMART” (específicas, mensurables, realizables, enfocadas en los resultados y oportunas) para el ejercicio diario. Aunque la fijación de metas en la adicción al ejercicio ha sido poco estudiada, las metas SMART pueden funcionar como parte de un plan personalizado con colaboración entre el proveedor de atención médica y el paciente con visitas al seguimiento para monitorear el progreso hacia estos objetivos.

Además, los pacientes pueden encontrar beneficioso trabajar con profesionales del entrenamiento y psicoterapeutas para diseñar un régimen apropiado y volver a aprender cómo utilizar las sensaciones internas, como el dolor y la fatiga, para diferenciar entre entrenamiento adecuado versus entrenamiento excesivo y reconocer los motivadores saludables versus los insalubres.

Para los atletas competitivos, reconozca las demandas físicas y los volúmenes de entrenamiento altos requeridos para el éxito en el deporte, pero explique cómo la fatiga del ejercicio excesivo conduce al funcionamiento disminuido. Pueden discutir la situación con su entrenador y el personal aliado (tales como entrenadores atléticos y fisioterapeutas) de modo que estas personas puedan jugar un papel activo que apoye a los atletas para regular su régimen del ejercicio.

Otras investigaciones y referencias a especialistas en ortopedia pueden justificarse si un paciente se presenta con una lesión por exceso de ejercicio. Involucrar a un dietista si el paciente está preocupado por su peso. Considere remitir a un psicólogo, psiquiatra o trabajador social entrenado en el manejo de pacientes con adicciones conductuales si se observan trastornos emocionales e interpersonales.

Fuente: www.intramed.net. Autor: Heather A Hausenblas, professor of kinesiology1, Katherine Schreiber, patient with 10 years’ experience of living with exercise addiction, James M Smoliga, associate professor of physiology Fuente: BMJ 2017; 357 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.j1745 (Published 26 April 2017) Addiction to exercise.

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